Sr. Director,

En los últimos días hemos recibido noticias de Rusia que deberían desolar e indignar a la opinión pública: en Chechenia estarían funcionando los primeros campos de concentración para homosexuales que conoce el siglo XXI. Se han reportado más de 100 arrestos a hombres, no solamente por ser gays, sino también por presuntamente serlo. Dentro de ellos, se estaría torturando y asesinando a homosexuales y bisexuales solo por razón de su orientación sexual.

Situaciones como estas nos recuerdan las peores caras de la humanidad que nos mostró el siglo pasado, en donde el odio infundado y el prejuicio cobró la vida de millones de personas en razón de su religión, nacionalidad u origen étnico. En Chile, nos recuerda quienes sufrieron la muerte y la persecución por su opinión política, y también por su orientación sexual en el primer gobierno de Ibáñez del Campo.

Esta situación no puede resultar indiferente a las autoridades de nuestro país. La situación en Rusia ha progresado desde un gobierno que tolera y permite actos de violencia contra las personas LGBT, hasta una política de Estado de persecución, tortura y muerte a personas en razón de su orientación sexual, real o presunta. Urge que Cancillería se pronuncie y tome acciones concretas que confirmen el compromiso irrestricto del Estado chileno con los Derechos Humanos de todas las personas; y la exigencia del respecto de su dignidad, cualquiera sea su sexo, orientación sexual o identidad de género.

Juan Enrique Pi

Presidente ejecutivo

Fundación Iguales

Leer esta carta en El Mercurio.